Ahora comienza un corto ciclo de historias “reales” , en donde lo “Otaku” nos rodea…
Siempre he dudado de quien es superior deportivamente, mi país o el del sol naciente…
Generalmente el resultado ha estado a nuestro favor, pero hubo un evento en donde la paliza fue notable:
Corría septiembre del 2004, cuando se recibía a Japón, para el repechaje de Copa Davis, en nuestras propias canchas de arcilla. Habíamos ganado unas medallas olímpicas antes, lo que solo hacia darnos más confianza ante estos rivales de ojos rasgados.
Para poder seguir subiendo en el escalafón hacia el trofeo, se debía ganar 3 partidos, fuese como fuese.
De los 5 partidos, se debían ganar 3; pero no se tuvo piedad contra los nipones, venciéndoles en los cinco partidos.
Pero, corrían los últimos sets del tercer match para dobles, y ya los japoneses daban por perdido todo, con nosotros en 5-1 para el último set.
Luego, con todo a nuestro favor, se cerró la llave con un tiro esplendido, haciendo que el estado estallara en júbilo.
Entre todo ese estruendoso jolgorio, cierta persona en el público, quien no tenia nada en contra de los rivales, simplemente gritó:
-Y dónde está su Príncipe ahora??!!
A su alrededor, nadie atinó a lo que esa frase podría significar. Y los únicos que hubiesen tenido una vaga idea del fondo de esa oración, eran los asiáticos que estaban en cancha, pero ninguno de ellos sabia español.
Pero que importaba eso, si por fin se había vuelto al grupo mundial?
Así que finalmente, entre abrazos y champaña, el tipo y su frase quedaron para siempre en la indiferencia colectiva…
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